Emprender sostenible en primera persona

Nazareth Aparicio y Samuel Sanz soñaban con un proyecto propio en el que pudieran combinar sus profesiones. Ella es bióloga y él, geógrafo. 
Entre las horas libres de sus empleos como camarera y repartidor y los fines de semana, comenzaron hace tres años Vermiduero; una empresa dedicada a la producción de abono de humus de lombriz para la agricultura ecológica.

“Estábamos en una biblioteca y yo encontré un manual que nos inspiró. Forramos una caja de frutas, la pusimos en el patio de casa y empezamos a investigar. Al principio compramos solamente dos lechos, para ir probando. Queríamos ver la evolución de las lombrices fuera de los libros. Las lombrices son animales que cada dos meses duplican su población” cuenta Nazareth, protagonista de la historia y agrega: “ha sido un trabajo bastante duro, muchas horas de mover carretillas. Ahora mismo tenemos 400 lombrices y en dos meses posiblemente serán 800.

¿Cuál es el propósito de Vermiduero?

Buscamos reinventar la comercialización de fertilizantes en la comarca de La Ribera.
Nuestro trabajo se basa en la elaboración de humus de lombriz, que parte de diseñar unas condiciones específicas en las que las lombrices entren en contacto con el compostaje natural (estiércol).El material que éstas ingieren y después escrotan se transforma en un fertilizante natural, rico en micronutrientes y que mejora la calidad natural del terreno. 
Tenemos la capacidad de producir unas 400 toneladas al año. Nuestros clientes principales son los viticultores, en big bag, pero también queremos vender en formato pequeño, en sacos de 40 litros.

¿Cuáles son los desafíos de emprender de manera sostenible?

Principalmente con la administración, al ser una actividad bastante novedosa en Castilla y León. En burgos no la conocían, cuando intentabas hablar con ellos te rebotaban de un sitio a otro.
Por otro lado el tema de financiación, ya que al ser jóvenes, no teníamos muchos ahorros. Empezamos con muy poquito y fue todo trabajado manualmente.
El tiempo es otro factor. Siempre trabajamos los fines de semana, pero ahora nos dedicaremos por completo. 

¿A qué desafíos se enfrentan diariamente?

Nos enfrentamos a múltiples desafíos constantemente. Emprender implica un aprendizaje contínuo. Siempre se trata de cosas que no te habías parado a pensar.Todo lo que se aprende hay que adaptarlo, reinventarlo. 

¿Hay evolución en el sector respecto a este aspecto?

A mi cada vez me llega mas información de apoyo a mujeres emprendedoras. Hace poco asistí a una charla de innovación en medio rural para mujeres, programas de mentoring y más.
Si es verdad que ahora pertenezco a este mundo, pero al principio no recibía tanta ayuda de estos sitios. Me parece muy positivo que cada vez haya más foco en el emprendimiento rural, porque hay que frenar el despoblamiento. 

¿Qué oportunidades que ven a futuro?

Ahora mismo estamos centrados en sacar esta nueva producción porque es vender o caer con todo el proyecto. A largo plazo tenemos otras ideas, queremos vender compostadores caseros de madera, producir humus líquido, crear ciclos de formación, dar charlas, talleres.
Creemos que el trabajo empieza por casa. En un hogar donde viven cuatro personas se puede reciclar el 50% de los residuos orgánicos si lo haces bien.