Riego fotovoltaico: la clave para una agricultura más sostenible

Método 100% renovable, que no consume electricidad (convencional) y ahorra agua. ¿De qué se trata?

Un sistema de riego fotovoltaico consiste en una bomba que es alimentada por energía solar. Se utilizan paneles solares que transforman la energía luminosa del sol en energía eléctrica, la cual alimenta las bombas que toman el agua de pozos subterráneos, que luego es utilizada para el riego. De esta manera, no sólo se ahorra dinero y se disminuye el consumo de restos fósiles, también produce menos contaminación atmosférica.

Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y otros centros europeos han creado el riego fotovoltaico; un método 100% renovable para la irrigación agrícola basada en sistemas de bombeo fotovoltaico. No consume electricidad convencional, ahorra un 30% de agua y un costo energético entre el 60 % y 80%, logrando hacer del riego una actividad limpia, más eficiente y económica.

Este proyecto se llevó a cabo en el marco del proyecto europeo MASLOWATEN liderado por la UPM.

El objetivo fue generar un sistema para satisfacer las necesidades de los regantes y su integración al sistema preexistente mediante un diseño innovador que permitiera el máximo aprovechamiento fotovoltaico. El desafío al cual se enfrentaron los especialistas fue suprimir la intermitencia de la potencia fotovoltaica que ocurría sin el uso de baterías.

Las soluciones implementadas tuvieron una gran aceptación social. Quienes lo implementaron, utilizaron energía 100% renovable y redujeron el consumo de agua entre el 25% y 34%. También, fue un logro desde el punto de vista ambiental puesto que el tiempo necesario para recuperar la energía invertida es de entre 1,9 y 5,2 años, y el período de retorno del dióxido de carbono es de entre 1,8 y 9,3 años.

Son tres las patentes que protegen esta innovación y se aplicaron a cinco demostradores a escala real en España, Portugal, Italia y Marruecos bajo condiciones reales de operación.  De esta manera, son 22 las PYMES licenciadas interesadas en diseñar e instalar este tipo de sistemas.

Una agricultura más sostenible, desde el punto de vista económico y ambiental, es posible en el sur de Europa si se introduce y propaga este tipo de sistemas.

Un investigador sostiene que el método “permitiría ahorrar 20.000 millones de m3 de agua para riego al año, 16 millones de toneladas anuales de emisiones de CO2 y la creación de más de 290.000 puestos de trabajo”. 

La investigación y desarrollo del proyecto fueron posibles gracias a los fondos recibidos por el programa de la Unión Europea Horizonte 2020 la cual se dedica a financiar proyectos para la investigación e innovación de diversas áreas.

Lourdes Rodriguez Frascaroli