Esto no es un simulacro: estamos en crisis climática y ecológica

Esto no es un simulacro. Hoy se encuentra en peligro el alimento que consumimos, la tierra que cultivamos y el aire que respiramos (Extinction Rebellion, 2020). Es un hecho que estamos amenazando los servicios ambientales básicos que nuestra especie necesita para su supervivencia según Jeffrey D. Sachs. Aún así, por más de que haya consenso científico acerca de la gravedad de la crisis climática y ecológica, los líderes políticos del mundo no priorizan la seguridad ambiental en su agenda nacional.

En consecuencia, podríamos llegar a experimentar una de dos cosas en lo que resta de nuestras vidas; un camino hacia la extinción de la mayor parte de la vida sobre el planeta en beneficio de unos pocos, o un cambio de paradigma radical. Éste último requeriría no solamente reducir drásticamente las emisiones GEI (Gases de Efecto Invernadero), sino también instaurar un nuevo paradigma social y productivo en el que la justicia climática y social dejan de ser opcionales y se conviertan en algo imprescindible.

El cambio es inevitable: o cambia nuestro sistema de producción y consumo gracias al derrumbe eco-sistémico o cambia para evitarlo.

Dentro del sistema actual, esta transición sólo podrá concretarse con la acción de los dirigentes políticos, cuya responsabilidad reside en tomar las medidas necesarias para preservar nuestro planeta. Especialmente, en países donde el ciudadano promedio no tiene siquiera noción sobre la situación medioambiental. Por su parte, la responsabilidad también recae en nosotros, los civiles, que hemos gozado de los privilegios a costas del deterioro ambiental. Es por ello que debemos ser resilientes al cambio, aceptar los costos de la transición y asumir la responsabilidad moral de exigirles a los líderes políticos que actúen inmediatamente. 

De acuerdo a la teoría del contrato social, los civiles cedemos nuestros derechos a cambio de que nuestros representantes políticos velen por nuestra seguridad. Estos, por ende, deberían cumplir su función fundamental y asegurarse que no cometamos suicidio al amenazar el medioambiente. Ahora bien, el hecho de que ellos tengan el poder para tomar las medidas necesarias no nos vuelve irresponsables de la realidad y mucho menos del futuro.

¿Cómo podemos, los civiles, incidir en los líderes políticos? El activismo ambiental requiere, sobre todo, voluntad por el cambio. Una acción esencial que puede integrarse en la vida diaria es educar a los demás. En democracia, introducir esta conversación en quienes son indiferentes a la problemática por desconocimiento puede resultar en acciones claves de Valorant, como el buen ejercicio del voto o de la libertad de expresión.

Seamos científicamente realistas y moralmente responsables. Participemos en la historia.

Delfina Godfrid

Delfina Godfrid